Los formatos de botellas para el vino son mucho más que el continente de este valioso líquido, es la encargada de custodiarlo, y tiene funciones tan importantes como protegerlo de cualquier agente externo que pueda perjudicarlo.
Además, la crianza en botella permite al vino madurar y evolucionar hacia aromas más complejos y armoniosos. Alcanzar el famoso ‘bouquet’.
Una vez nos hemos dado cuenta de la importancia que este recipiente de vidrio tiene para el vino, podemos hablar de la infinitud de formatos que podemos encontrarnos.
Formatos de botellas para el vino según su forma
En primer lugar, podemos clasificar las botellas por su forma, donde nos encontramos dos de los formatos de botellas para el vino más comunes, la bordelesa y la borgoñona.
- Botella bordelesa
La bordelesa es el formato más habitual y extendido en todo el mundo, caracterizada por su forma cilíndrica, sus hombros rectos y su cuello largo y estrecho. - Botella borgoñona
La borgoñona es la forma más antigua, desde que comenzaron a producirse de forma industrial, sus hombros son inclinados y su cuerpo más ancho que el de la bordelesa.
Otros formatos menos habituales son la botella alsaciana o Rhin, muy alargada y estrecha, procedente de la zona de Alsacia, como intuimos por su nombre; y la jerezana, un diseño español utilizado principalmente para los vinos generosos andaluces, similar a la bordelesa, pero con los hombros más rectos y el cuello más largo y pronunciado.
Formatos de botellas para el vino
según su capacidad
La siguiente forma de clasificar los formatos de botellas para el vino sería por su capacidad. Existen numerosos formatos de botellas para el vino, que van desde los 0,18l hasta los 30l.
Así como la forma de la botella no tiene porqué influir en la evolución del vino, si lo hace el tamaño de ésta, a mayor capacidad de la botella, por tanto, más cantidad de líquido, menor es la proporción de aire, lo que hace que el vino evolucione más lentamente y por ello, se conserve mejor.
Los nombres elegidos para designar a los tamaños más grandes de botella pertenecen a personajes de la Biblia. La razón de esta elección puede ser en parte, por la influencia de la tradición vinícola del Medio Oriente, por la relación fundamental del vino con los rituales religiosos o, por el simple hecho de aportar a estos formatos de botellas para el vino una connotación especial que aportara solemnidad y tradición.

Estos son algunos de ellos:
– Benjamín y tres octavos serían los formatos más pequeños, con 0,18L y 0,375. Utilizadas sobre todo para raciones individuales.
– La botella de tres cuartos, con 0,750l es la más común de todas.
– Magnum, con 1,5l. El doble del formato más habitual.
– Jeroboam, con 3l. Su nombre proviene del primer rey de Israel.
– Rehoboam, con 4,5l. Es el nombre del hijo del rey Salomón.
– Mathusalem, con 6l. Inspirado en el personaje bíblico conocido por su longevidad.
– Salmanazar con 9l. En honor a Salmanasar V, rey de Asiria.
– Baltasar con 12l. Uno de los tres Reyes Magos.
– Nabucodonosor con 15l. Recibe el nombre de un famoso rey babilonio.
– Melchor con 18l. Otro Rey Mago.
– Salomón con 20l. Inspirado en el famoso rey de Israel.
– Melchidesech con 30l. En honor al sacerdote Melquisedec, es el formato más grande disponible comercialmente.

Ahora que ya conoces todos los formatos, ¿cuál de todos te gustaría rellenar con Virtus Gran Reserva? Nosotros creemos que un Melchidesech estaría bien, para tener suficiente para lo que queda de año.
Si quieres conocer más sobre la cultura del vino, en nuestro blog encontraras un montón de publicaciones para aprender y disfrutar.
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