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Viñedos Viejos: por qué son tesoros enológicos

Viñedos Viejos por qué son tesoros enológicos

En el mundo del vino, no todo mejora con el tiempo. Pero cuando hablamos de viñedos viejos, el paso de los años es, en muchos casos, sinónimo de calidad, carácter y profundidad.

En la Ribera del Duero, los viñedos viejos son un legado vivo. Cepas retorcidas, de raíces profundas, que resisten el clima extremo y ofrecen uvas escasas, pero intensas. Y de esas uvas nacen vinos que no solo saben bien, sino que cuentan una historia. Historias que, en Bodegas Virtus, empezamos a escuchar desde la raíz.

¿Qué hace valiosos a los viñedos viejos?

En el vino, tampoco todo lo viejo es lo mejor. Pero cuando una viña vieja ha sido bien cuidada durante décadas, lo que produce tiene un carácter inimitable. Las cepas también tienen memoria.

Hablar de viñedos viejos no es solo hablar de edad. No basta con que una cepa cumpla 35 años o más. Lo que realmente importa es su sistema radicular, su adaptación al entorno, su historia de manejo y la expresión que transmite en el vino.

En Bodegas Virtus cultivamos viñedos viejos de entre 35 y 80 años, algunas incluso centenarias, plantadas en vaso. Parcelas que, lejos de seguir modas, han resistido el abandono y siguen dando frutos de una calidad excepcional.

¿Qué hace valiosos a los viñedos viejos_
Viñedos viejos que cuentan una historia

Menos uvas, más alma

Los viñedos viejos producen menos cantidad, pero lo que ofrecen es puro carácter, ese que buscamos especialmente en nuestros vinos de la gama Virtus, nuestros caballos ganadores de la Ribera del Duero.

Gracias a sus raíces profundas, acceden a capas del suelo que las más jóvenes aún no conocen. Esto les permite soportar mejor las sequías, autorregularse y concentrar lo mejor en cada baya.

Sus uvas suelen ser de tamaño pequeño, intensas, equilibradas. Con mayor concentración de azúcares, polifenoles y aromas. En manos expertas, como las de nuestro enólogo Ernesto Peña, dan vinos complejos y de larga guarda, verdaderas joyas nacidas de los viñedos viejos.

El cómo, lo es todo

La edad no lo es todo. Cómo se trabaja es fundamental. Por eso, en Bodegas Virtus no dejamos nada al azar.

Vendimiamos a mano, racimo a racimo. Seleccionamos grano a grano. Vinificamos cada parcela por separado. Utilizamos levaduras autóctonas. Y, por supuesto, aplicamos técnicas de viticultura sostenible y ecológica, incluso bajo principios biodinámicos.

Estos son los valores que nos transmitió quien inició este proyecto, Paloma Escribano, una de las primeras mujeres en liderar una bodega boutique en la Ribera del Duero. Hoy, bajo la dirección de su hijo Íñigo y su mujer Francesca, la bodega sigue creciendo sin perder su esencia: innovamos para cuidar mejor, no para intervenir más.

Así es como conseguimos que nuestros viñedos viejos sigan dando lo mejor de sí, año tras año.

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Viñedos viejos que cuentan una historia

De estos viñedos viejos, verdaderos tesoros enológicos, nacen nuestros vinos más emblemáticos: Virtus Gran Reserva y Virtus Albillo Mayor Gran Reserva.

Virtus Gran Reserva, por ejemplo, procede de viñedos viejos de tempranillo de más de 60 años, localizados en Sotillo de la Ribera, Hontoria de Valdearados y Moradillo de Roa, entre 850 y 950 metros de altitud. Los suelos calizos de textura franco-arenosa ofrecen el entorno ideal para un tempranillo longevo y expresivo.

Por su parte, Virtus Albillo Mayor, el Gran Reserva blanco que estará pronto a la venta, proviene de viñedos centenarios situados en las laderas soleadas de Hontoria de Valdearados y Villálvaro, con suelos franco-arcillo-calcáreos salpicados de piedra blanca caliza. Perfectos para que la uva albillo mayor revele su frescura, complejidad y textura.