¿Qué es un vino de guarda?

‘Eres como el buen vino, mejoras con los años’, es un símil que no siempre se cumple en el caso del fermentado de uva, porque no todos los vinos están pensados para aguantar y engrandecerse con el paso del tiempo.

Se denomina vino de guarda a aquel que tiene la capacidad de ser guardado… Es evidente, ¿verdad? El término ‘guarda’ tiene una connotación que va mucho más allá de la correcta conservación del vino en una botella: hace referencia a la evolución del mismo, a una evolución positiva, en la que los aromas primarios y secundarios dan paso a terciarios. Un vino que se puede disfrutar, descubrir poco a poco y desnudar muchos años después de la vendimia.

Una evolución adecuada permitirá su disfrute en décadas… Ciertamente sus características cambiarán, ya no será tan jovial, tan afrutado… Habrá ganado en madurez, como las personas.

¿Qué características ha de tener un vino para ser considerado un vino de guarda? No hay duda de que la acidez y el alcohol forman la columna vertebral que mantiene el esqueleto del mismo.

Unos parámetros que deben proceder de la materia prima, de las buenas prácticas en viticultura. Porque un vino de guarda no se crea en la bodega, se piensa en el viñedo. Y no todas las uvas son válidas para elaborar un vino capaz de sobrepasar el tiempo.

El vino se hace en la viña

Cava del hotel París en Montecarlo

No toda la viña vieja da lugar a grandes vinos y no toda la viña joven es solo ideal para cortas crianzas. Está de la mano de hombre escoger los mejores terrenos, las mejores variedades, tomar decisiones acertadas y saber interpretar cada añada.

Dicho lo cual, por norma, las uvas de las viñas viejas ofrecen bayas más concentradas y estructuradas para elaborar vino de guarda. En este caso la cantidad si está reñida con la calidad: a mayor rendimiento, menor calidad.

Pero el vino no son matemáticas, entran en juego una multitud de factores, como el tiempo de cada añada concreta.

Un trabajo sostenible en la viña, respetuoso con el medio ambiente, ayudará a obtener uvas de mayor calidad. Por eso, en Virtus, tenemos claro que el único camino es ecológico.

Para los vinos creados principalmente para perdurar, los Virtus Gran Reserva, escogemos viñas viejas de majuelos tradicionales situados en la ribera burgalesa, sobre todo.

La magia de la crianza

El afinamiento en barricas de roble es fundamental para la obtención de vino de guarda. La madera es siempre un medio, que un fin.

Con ellas se logra engrandecer a un vino, dotarlo de mayor complejidad de aromas, de presencia en boca.

La crianza en barrica es un arte, pues cada elemento ofrecer un carácter diferenciador a un mismo vino ‘base’. La edad de los toneles, su volumen, tostado o precedencia también influyen en las características finales de un vino.

Igual de importante es para un vino la duración de crianza oxidativa en barricas, lo es el tiempo de crianza reductiva en la botella.

El afinamiento en botella sirve para los compuestos del vino se ensamblen, para que se redondee y gane elegancia.

La correcta conservación del vino en botella será vital para asegurar que la referencia esta en óptimas condiciones. Pero eso te lo contamos en otro post.

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