5 razones por las que hacer enoturismo

5 RAZONES POR LAS QUE HACER ENOTURISMO

No hace falta ser un experto en vino para visitar una bodega, ¡te lo aseguramos! Hacer enoturismo es una de las actividades más divertidas que realizar en los fines de semana y en periodos vacacionales como los que se avecinan.

Y, aunque parezca que es una moda reciente, el turismo en torno al vino tiene una larga tradición, aunque, evidentemente, tanto la oferta enoturística como las motivaciones de los viajeros han cambiado.

Jerez es la región vitivinícola pionera en lo que a visitas a bodegas se refiere. Los expertos coinciden en afirmar que el primer enoturista fue el escocés James Busby, que en 1833 publicó ‘Diario de un viaje a través de algunos viñedos de España y Francia’, en el que relata sus vivencias las regiones vitícolas de nuestro país (sobre todo Jerez).


¿Cuáles son las razones por las que hacer enoturismo?

1. Contacto con la naturaleza

Las bodegas están ubicadas, generalmente, en el campo, por lo que el contacto con la naturaleza es irremediable. El turismo de vino anima a pasar un día relajado y desconectar. Existen bodegas situadas en verdaderos vergeles, en montañas, con vistas al mar, al lado de los ríos… Los paisajes son infinitos. Además, durante el buen tiempo, muchas bodegas ofrecen actividades al aire libre, como paseos en bici, picnics en la viña o recorridos a caballo.

2. Cultura y tradición

Es incuestionable que la cultura del vino forma parte de la cultura española, máxime en Castilla y León, donde el sector primario es fundamental. Conocer qué se esconde detrás de los vinos que tanto disfrutamos, quién está detrás, por qué hace las cosas de una determinada manera, qué aplicaciones gastronómicas tienen los vinos… es un aprendizaje valioso y un recorrido a través de la historia de nuestros pueblos. La viticultura y el vino ayuda a mantenerlos vivos.

3. Actividad para todos

En pareja, en familia, con amigos, solo… Hacer enoturismo es sociable, conoces a gente de otros lugares, compartes experiencias y, quizás, salgas de la visita con otro destino vinícola en el punto de mira. En la visita a una bodega hay sitio para todos, pero es que, además, se puede completar con muchas otras actividades, también para los más pequeños. Muchas de ellas están disponibles a través de la Ruta del Vino de Ribera del Duero a la que Virtus pertenece.


4. Un día diferente para hacer enoturismo

Seguro que en alguno de tus viajes has participado en una actividad ‘por probar’, bien sea un recorrido en piragua, avistamiento de fauna, snorkel, ¡o un paseo en trineo tirado por huskies! Y es que, ya se sabe, ‘donde fueres, haz lo que vieres’. Uno de los mayores atractivos de Valladolid es la Ribera del Duero y la oferta turística que tenemos preparada las bodegas para que pases un día inolvidable.

5. Patrimonio en torno a las bodegas

Desde la estatua que da la bienvenida a Virtus, así como desde la sala de catas de la bodega es posible divisar el majestuoso Castillo de Peñafiel, el municipio más importante de nuestro entorno, que cuenta con una plaza medieval, la Plaza del Coso, digna de contemplar. A pocos kilómetros de la bodega, se encuentra el Yacimiento Vacceo de Pintia. También río Duero nos regala maravillosas sendas o a través de los páramos calizos típicos de la Ribera.

Razones por las que practicar enoturismo en el Castillo de Peñafiel.
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A todo ello es preciso añadir la gastronomía de la tierra, el maridaje perfecto con nuestros vinos: lechazo, quesos, verduras de la huerta…

Así si están buscando planes para este invierno, incluso, una idea para regalar. ¡Piensa en Virtus! Nuestras instalaciones están abiertas para hacer enoturismo solo o en familia (excepto los días festivos como Navidad, Año Nuevo o Reyes) para darte la bienvenida.

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