Armonías de invierno con Virtus

Armonías de invierno con Virtus

Maridaje es la palabra más usada a la hora de referirse a la combinación perfecta entre plato y vino, pero también se llama armonía.

Quizás sea un concepto que relacionamos más con la música, pero significa “proporción y correspondencia de unas cosas con otras en el conjunto que componen” y, en este caso, es acorde.

Al final, la sensación que debemos conseguir en la boca al elegir qué vino tomar con qué comida, debe estar en tono y no desafinar. Como si de una melodía se tratase, las notas deben desfilar por las papilas gustativas como si tu canción favorita lo hace por tus oídos.

Para eso, hay que probar, experimentar, atreverse. En nuestras redes sociales siempre te animamos a maridar nuestros vinos por contraste, olvidándonos de los blancos con pescado y los tintos con carne. Recuerda esto: “¿Blancos con carne? Sí, por favor”.

En ese post te dimos las pautas para elegir las armonías con los vinos (por analogía, por contraste) y cómo elegir el vino o el plato en función de los cinco sabores primarios: dulce, salado, ácido, amargo y umami. Unos y otros se verán más o menos potenciados según se decida qué maridaje hacer.

Es cierto que cada estación del año tiene sus productos de temporada y vamos a darte algunos consejos para que disfrutes de los vinos de Bodegas Virtus con propuestas estacionales y locales, de nuestros orígenes, castellano y sueco.

Los vinos son para el verano

Maridaje con Vinos de Bodega Virtus

El Sueco Tinto 2020

EL SUECO

El Sueco Tinto es un vino que destaca por su aroma a fruta roja intensa, regaliz y especias, muy característicos de la uva tempranillo.

Tiene una acidez muy equilibrada, los taninos son finos y tiene una entrada de boca muy sedosa y dulce, con gran longitud.

Sabiendo todo esto, podemos optar por un plato sueco como kroppkakor o palt o kams. Son unas bolas de patas rellenas de diferentes ingredientes, según la región de Suecia donde se elabore: panceta o cerdo con cebollas o setas con cebolla. Se acompaña de mantequilla derretida y arándanos rojos, por lo que esa untuosidad, hará que el vino te resulte menos ácido (aunque en El Sueco es perfecta la acidez) y los arándanos, por afinidad, potenciarán su aroma a fruta roja. 

Pero también podemos elegir un plato muy castellano como las sopas de ajo: pan, huevos, ajos, aceite de oliva, sal y pimentón dulce.

Aquí cumplimos con dos de las reglas de Robert J. Harrington:

El cuerpo total del vino debería ser igual al cuerpo total del alimento

El nivel de dulzor de la comida tiene que ser menor o igual al nivel de dulzor del vino (cuidado con el abuso del pimentón)

Sin duda, El Sueco Tinto compensará la potencia del ajo en la sopa castellana. 

El Sueco Albillo Mayor 2021

EL SUECO

ALBILLO MAYOR

El Sueco Albillo Mayor es intenso y floral. 

Recuerda a hinojo y plantas aromáticas de monte bajo, a manzana compotada, notas ahumadas. Y ya en la boca, aparece el membrillo y los tostados típicos de la barrica francesa.

Por eso, consideramos que es un vino ideal para comer con carnes grasas, a la parrilla, para que el aroma a carbón se mezcle con los ahumados del vino, o con salsas que recuerden a esa manzana y membrillo que descubrimos en El Sueco Albillo Mayor.

Un vino con cierta untuosidad que será perfecto con pescados como el salmón. Ideal para carne y pescado y, por tanto, para una cena muy típica en la Navidad sueca: el smorgasbord.

Es como una especie de buffet y se llevan los mejores y más elaborados platos a la mesa: quesos, angulas, salchichas, salmón ahumado y arenques en salazón, albóndigas, salchichas, paté…

Y sí, para todos ellos, El Sueco Albillo Blanco sería un acierto y cumpliría con muchas reglas del maridaje: 

Lo salado hace que el vino sea más afrutado.

Con la comida picante, es preferible un vino con poco grado de alcohol.

Con platos más grasosos y oleosos, el vino resulta menos ácido.

Y sobre todo, el cuerpo total del vino es igual al cuerpo total de todos estos alimentos.

Podría ser un vino también de postre. De cara a Navidad, con el turrón blando y los polvorones clásicos. O con los bollos de canela suecos, los kanelbullar.

O las cada vez más habituales galletas de jengibre.

Virtus Gran Reserva 2017

GRAN RESERVA

En el caso de Virtus Gran Reserva, ningún plato debe superar la potencia de este vino. Lo ideal es que sea una armonía equilibrada y que el vino tampoco camufle la categoría de nuestro recetario.

En invierno pega un buen guiso como un cocido o un lechazo para que Virtus Gran Reserva te acompañe de principio a fin. 

Sus notas a cerezas negras, moral, la frescura de su mineralidad y ciertos toques torrefactos, te permitirán disfrutar de él durante horas. 

Ni qué decir tiene que, con un postre de cacao (lo más puro posible) con algunas frutas rojas o negras, conseguirás dar el Do de pecho en la mesa.

Tres vinos con mucha personalidad que encajarán en tus comidas de invierno y Navidad. Solo hay que dar con la tecla para que en la mesa y en tu boca, se cree la armonía perfecta.

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