Virtus Wine

Sultán de Beaufour, el caballo que galopa en cada copa de virtus

Sultán de Beaufour

Desde sus orígenes, Virtus ha estado profundamente vinculado al mundo ecuestre, de ahí su unión con Sultán de Beaufour. No solo porque Íñigo López de la Osa Escribano, su fundador, haya dedicado gran parte de su vida al salto de obstáculos de alto nivel, sino porque muchos de los valores que definen a un gran jinete —la paciencia, la elegancia, la búsqueda de la perfección— son los mismos que hoy inspiran cada detalle de este proyecto vitivinícola. Por eso, no es casualidad que el emblema de la bodega sea un caballo. Y no uno cualquiera, Sultán de Beaufour.

¿Quién es Sultán de Beaufour?

¿Alguna vez te has preguntado por la historia que hay detrás del caballo que aparece en las etiquetas de Virtus y que da la bienvenida a la bodega? No es un caballo cualquiera, es Sultán de Beaufour, el que consiguió que Íñigo López de la Osa volviera a la competición de salto.

Íñigo llegó hasta Sultán de Beaufour a través de la amazona olímpica australiana Edwina Tops Alexander, quien les presentó en Bélgica en el año 2014. La inteligencia y el carácter dócil del caballo consiguieron que Íñigo quedara prendado desde el primer minuto. Se trata de un caballo de silla francés, una raza considerada talentosa en diferentes disciplinas ecuestres, particularmente en la del salto de obstáculos.

“Sultán es tan inteligente y cuidadoso que, si fuera humano, estaría sin duda en la lista de losnmás perfeccionistas. Avanza con precisión y con garra en la pista, analiza cada movimiento y si algo no sale como quiere, le invade la frustración. Pero ese lado competitivo solo aparece durante el recorrido; al salir de él, se convierte en un animal tranquilo y respetuoso, que convive y se comunica con naturalidad con quienes le rodean”, explica el propietario de Virtus.

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Virtus y Sultán de Beaufour

Un apoyo incondicional

Para Íñigo, Sultán de Beaufour no fue solo un caballo de competición. Fue un compañero, un refugio y, en muchos momentos, un impulso vital. Le devolvió la motivación por competir y le recordó lo que significa confiar, arriesgar y disfrutar del camino.

Sultán lo ha sido todo para Íñigo en su carrera como jinete. Su personalidad le convenció para volver a competir, y los resultados fueron, como no podía ser de otra manera, excepcionales. Desde aquella primera prueba que ganaron juntos en la ciudad italiana de Arezzo, hasta que Íñigo decidió retirarse y pasarle el relevo a su hijo.

El emblema de la bodega, Sultán de Beaufour

Esta historia personal, intensa y llena de significado, explica por qué Sultán se convirtió en el emblema de Bodega Virtus. Relanzada en 2012 por Íñigo como un proyecto muy personal en Ribera del Duero, Virtus nació con un objetivo claro: elaborar vinos con carácter, elegancia y vocación de excelencia. Valores que también definen al caballo que marcó un antes y un después en su vida.

Llamar a la bodega “Virtus” fue una declaración de intenciones: un homenaje a la virtud como camino, al esfuerzo, la superación y la constancia. Por eso el caballo no está solo en la etiqueta: es el símbolo de todo aquello en lo que creemos. Una forma de hacer vino que, como la doma, requiere sensibilidad, precisión y paciencia.

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