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Corchos para vino, ¿Cómo se fabrican los corchos para cerrar botellas?

corchos para vino

Sin duda es el cierre más utilizado en las botellas de vino, pero ¿sabes de dónde se extrae y cuál es el proceso por el que pasa hasta cerrarlas?

El tapón de cocho para vino proviene del alcornoque. Otro árbol más que se vincula al proceso de elaboración del vino. 

El alcornoque es una especie que sitúa a España en el segundo puesto de la lista de productores de corcho, después de Portugal.

Una producción que pasa desapercibida, pero los datos son importantes: nuestro país cuenta con más de 500.000 hectáreas alcornocales, un 25% de la totalidad a nivel mundial. Le siguen a distancia países como Francia, Italia, Marruecos, Argelia o Túnez.

Y de esas hectáreas se extraen más de 88.000 toneladas de corcho, el 30% de la producción mundial.

Y ¿por qué el alcornoque fue el elegido para la misión tan importante de cerrar una botella de vino? Porque tiene una capacidad de regeneración excelente, aunque requiere sus tiempos.

alcornoque

¿Cómo se produce el corcho?

El corcho no se extrae anualmente sino cada 9 años. Se realiza con una precisión casi de cirujano. 

La época de saca o pela, que así es como se denomina a la propia extracción, se realiza entre mayo y agosto porque es el momento de mayor crecimiento del árbol, el cual no sufre daño alguno.

Esta especie de árbol tiene una esperanza de vida media de 200 años, pero precisa de 25 años para poderle sacar la corteza por primera vez. Se conoce como “virgen” y no es la más idónea.

Y aunque, como decíamos, el tronco se regenera conforme se extrae el corcho, deben pasar 43 años después de haberlo plantado, en el tercer descorche, para conseguir la calidad y grosor suficientes para elaborar los corchos para vino, en este caso.

Esos 43 años son: los 25 de crecimiento y dos sacas de 9 años cada una (más adelante te contamos qué hacen con el corcho de esas dos sacas).

En esos 25 años de crecimiento, los troncos se van engrosando y acumulan células muertas y huecas hacia afuera, ese aspecto abombado del propio corcho, creando una capa que protege al árbol. 

A partir de aquí, el corcho hay que cuidarlo, curarlo, mimarlo…

Proceso de elaboración de los corchos para vino

La producción de corcho para vino genera empleo en las zonas de alcornocales. Son necesarios muchos hiladores y recogedores en su extracción.

Los hiladores son los que cortan las planchas o panas de corcho con hachas y palancas, los recogedores son quienes las amontona y los arrieros las transportan (en muchos lugares aún en mulos).

Tienen que dejar airear las planchas de corcho durante 6 meses para que pierdan humedad y queden más homogéneas. Después se cuecen en calderas para eliminar impurezas y hacerlas más flexibles, elásticas y voluminosas. 

Posteriormente, se eligen las planchas de mayor calidad, se cortan en tiras y se procede a la perforación y la obtención del tapón cilíndrico de botella de vino.

Para finalizar, llega la clasificación por porosidad, resistencia y tamaño (diámetro y longitud). 

Existen los corchos para vino naturales, los colmatados, los de espumosos (en forma de seta), los 1+1 y el aglomerado. 

Este último es producto de la aglutinación de corcho natural triturado que se liga utilizando colas de base acuosa, aptas para contactar con productos alimentarios. 

Es de menor calidad, no solo por la cola, sino porque el corcho que se tritura es el de la primera y segunda cosechas, conocidas como bornizo y segundero.

También se usa para material térmico o aislante acústico. Como se puede observar, es un material que, entre sus ventajas, tiene el ser reciclable. 

No hay que olvidar que en el mercado contamos ya con otras opciones para cerrar botellas.

Sin embargo, y sin duda, el de mayor calidad para los vinos de guarda como los que elaboramos en Virtus es el corcho natural.

Ventajas del corcho natural

Aparte de ser natural, renovable, sostenible… cuenta con muchas ventajas más: es resistente y ligero, aislante, impermeable, elástico…

Y en cuanto al vino se refiere, su porosidad permite la microoxigenación y que los vinos se engrandezcan con el paso del tiempo en crianza reductiva en botella.

El único inconveniente es el TCA (tricloroanisol), un elemento químico que aparece de forma natural en el corcho, normalmente durante el almacenamiento, y que puede hacer que el vino sea defectuoso. 

La tecnología ha reducido bastante la aparición de esta temida enfermedad del corcho. 

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