El vino no solo depende del suelo, el clima, la variedad, el viticultor, el enólogo, la elaboración… disfrutar de él en el momento de consumo también depende de la temperatura del vino a la que se guarde una vez embotellado y de cómo se conserve en casa, en un bar o en un restaurante.
Sobre todo, en lo relativo a la temperatura del vinos durante su preservación y, posteriormente, la de servicio, es importante que sea la correcta para que las características organolépticas del vino no se deterioren.
Por ejemplo, Virtus Gran Reserva 2018 se debe servir entre los 15-18ºC. El Sueco 2020 será ideal tomarlo a 14-15ºC y El Sueco Albillo Mayor 2022 a 10-13ºC.
¿Por qué? Te explicamos todo.
Temperatura del vino durante su almacenamiento

Los vinos que no se vayan a consumir conforme se compran, se deben almacenar en espacios frescos, la temperatura del vino debe ser lo más constante posible, entre 10 y 15 grados, y con la menor luz directa o vibración. Si es más elevada, no hay problema, pero que sea siempre la misma.
La cocina, por ejemplo, es de las peores opciones por los cambios de temperatura que se producen. Y meterlos en la nevera puede ocasionar que los corchos pierdan su elasticidad y provocar que entre aire al vino y pierda sus propiedades. En el caso de los espumosos, se pueden perder su característica burbuja.
Es recomendable colocarlos en horizontal para asegurarnos de que el corcho esté en contacto con el vino siempre. Un corcho seco también dejaría entrar aire y se oxidaría el vino. Sin embargo, los que cierran con tapón de rosca pueden colocarse en vertical. Los espumosos, se deben guardar en vertical.
Tener una pequeña cava en casa sería ideal, pero que no sea la mayor de tus preocupaciones. Seguro que existe algún rincón en casa que reúna estos requisitos fundamentales para conservar la temperatura del vino en las mejores condiciones.
Temperatura del vino durante su servicio
A la hora de servirlo también es esencial hacerlo a la temperatura del vino correcta. Según qué vino, necesitará más o menos grados. Pero, ¿cuántos?
Te vamos a dar algunas recomendaciones para poder disfrutar al máximo de sus propiedades, pero no hace falta ir con un termómetro para medirlo, aunque existen.
Y el primer consejo viene a partir de la frase “servir a temperatura ambiente”, sobre todo los vinos tintos con cierto cuerpo. Cuidado con esto porque en la sala puede haber calefacción o aire acondicionado y eso de “a temperatura ambiente” es muy cuestionable.
Sería más correcto o preferible servirlos más frescos y que se vayan adaptando al ambiente de manera natural. En el caso de los blancos, rosados y espumosos, se suelen usar cubiteras o mangas enfriadoras. Lo ideal es que llenar tres partes de la cubitera mezclando agua con hielo para que la botella quede rodeada de agua y que su propio calor derrita el hielo. También con mesura, porque servir estos vinos muy fríos puede enmascarar sus sabores.
En caso de tener que subir la temperatura del vino, la mejor opción es trasvasar el vino (decantar, pero sin la intención de eliminar los posos) o esperar tranquilamente y comprobar cómo el vino se expresa en la copa.

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– Los vinos tintos con poco cuerpo, a 13ºC.
– Los vinos tintos con medio o mucho cuerpo, a 15-18ºC.
– Los vinos dulces, a 6-8ºC.
– Los vinos blancos con madera y medio o mucho cuerpo, deben servirse a 10-13ºC.
– Los vinos blancos con poco o medio cuerpo medio, a 7-10ºC.
– Los espumosos, a 6-10ºC
En los restaurantes deberán servirte los vinos correctamente y tú, poco a poco, irás viendo qué grados centígrados te pide el vino para expresarse lo mejor posible. Es cuestión de aprender y disfrutar y por eso tratamos de darte pequeños consejos que hagan que tu relación con el vino sea eterna.
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